martes, 25 de enero de 2011



No importa quiénes seamos, no importa dónde vivamos. Todos tenemos unos límites...
A veces reales, a veces imaginados. Muchos de nosotros nos contentamos con vivir dentro de esos límites; otros están obligados a ello. Pero algunos necesitan romper esos límites, atravesarlos para salir fuera, aunque lo que les espere fuera sea algo desconocido... o aterrador.

jueves, 20 de enero de 2011

Ella lo sabe.(L)


Dicen que a través de las palabras, el dolor se hace más tangible. Que podemos mirarlo como a una criatura oscura. Tanto más ajena a nosotros cuánto más cerca la sentimos. Si uno de estos pequeños granitos enferma, el resto del organismo enferma también.

Pero yo siempre he creído que el dolor que no encuentra palabras para expresarlo es el más cruel, más hondo...el más injusto.


*Texto: Isa Gaallego(L)

martes, 18 de enero de 2011



Lo que pasa es que él no se da cuenta, de que moriría por verle sonreír.; por poder mirarle 5 segundos; por poder rozar mi piel con su piel; por besarle, aunque fuera solo una vez, porque al menos pude decir que le tuve conmigo..

Pero él no se da cuenta..

viernes, 14 de enero de 2011



Por pedir, pido veinticuatro horas a tu lado en las que nos dé tiempo a todo menos a perder el tiempo. Por pedir, pido que me baste ese día para convencerte de querer estar conmigo para el resto de tus días. Por pedir, pido y preciso que exista un preciso momento, en el que se te escape un beso cuando menos te lo esperes, y cuando más lo lleve esperando yo. Por pedir, te pido en una tarde lluviosa, dentro de una casa sin gente, sobre un sofá sin cojines (para que sólo puedas abrazarte a mí), enfrente de mi película favorita… Bueno, si quieres enfrente de tu película favorita… bajo una manta que haga de telón tras el que actuemos nosotros. Me pido entonces tus dedos acariciando mi brazo, y mis cosquillas jugando al escondite con ellos.
Por pedir, pido dar un paseo al mismo paso, frenarnos en seco de repente, y mojarnos los labios sin que nos vea la gente. Pido, mientras caminamos por cualquier calle, llevarte y traerte al contarte cualquier estupidez, agarrando con mi mano tu brazo, como si de un acordeón te tratases, y tu risa fuese la mejor de mis melodías. Por pedir, pido pararnos unos segundos ante cualquier escaparate, continuar andando, y que, momentos después, me preguntes cuánto costaba ésta o aquella cosa. Entonces me pido contestarte que no lo sé, que no me fijé, porque lo único que he sido capaz de ver en el cristal ha sido tu imagen reflejada, y aquello… no tenía precio.
Por pedir, pido que me acompañes hasta el andén en el que días más tarde me estés esperando, y que mientras llega el autobús me mires con ojos tristes a la cara, aproveches mi distracción para agarrar fuerte con tus dos manos mi cinturón, en un intento por no dejarme ir, y me hagas perder todo menos la sonrisa. Por pedir, pido un café caliente mientras espero al siguiente autobús, colocar las manos alrededor de la taza, apretando con todas mis fuerzas para captar el calor, y que tú, de un plumazo, con un movimiento rápido, de esos que no dejan tiempo para invertir en especulaciones, me eleves la temperatura de todo el cuerpo.
Por pedir, pediría siete mil peticiones más, alargaría la lista hasta quedarme sin papel, y lo reciclaría para seguir pidiendo; para seguir pidiéndote… pero no me queda más remedio que impedirme continuar, que pedirme no continuar… Paro y reparo mi lista…

Por pedir, me pido sorprenderte… que te dejes sorprender… que te guste que te sorprenda… ¿y tú?... ¿qué pides tú?

lunes, 10 de enero de 2011


Los sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad, porque la realidad, a menudo es radicalmente distinta a como uno cree que es. Las personas no siempre son lo que aparentan ser, ni las relaciones, ni mucho menos los sueños.
Y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio.
Lo que uno cree que es negro, puede ser blanco; y lo que uno cree que es blanco, probablemente sea de todos los colores del arcoiris.
Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca saben cómo van a terminar.

lunes, 3 de enero de 2011


Échale azúcar a tus palabras; puede que algún día te toque tragártelas.

(Propósito para este 2011).






Como ven, me dieron un premio. Lo agradezco mucho de verás. Por fin alguien se da cuenta de que realmente escribo bien. Da muchos ánimos el recibirlo.


http://yam-lunatica.blogspot.com/
Gracias (: