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Ayer mi corazón se suicidó, se dio cuenta de que las tiritas no servían, de que las cicatrices aun dolían, de que poco a poco por tu culpa moría. Sentada en la cama escuché su dulce agonía y en un susurro eterno oi como de tí, se despedía.
una forma agradable de hablar del dolor :)
ResponderEliminarBf, que triste, cuida el corazon y no vuelvas a acercarle a la persona que lo mató.
ResponderEliminarUn muak :)
Lamentablemente cierto, en ocasiones de la vida, hay que despedirse de ciertas personas para avanzar y no caer.
ResponderEliminarlo adoroooooooooooooooo :) llega al corazón!
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