miércoles, 10 de noviembre de 2010

Anoche, sin venir a cuentas, me paré a pensar en la temperatura de mi cuerpo y en la del tuyo. En la temperatura que formaríamos juntos.
Pensé que después de hacer el amor enredaríamos los pies y, juntos, nos fundiríamos en un sinfín de temperaturas, ardientes y heladas, llenas de amor y de pasión...



Y que amanezcas con la marca de mi carmín en la cara...

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